Posteado por: jonkysit | 8 julio, 2007

Los trenes.

Esta mañana he leído tres artículos en el Economist. El primero me lo reservo para comentar otro día. El segundo ya está comentado por Enrique Dans, y además es un tema del que estoy bastante seguro que escribiré con alguna frecuencia en el futuro, así que no hay prisa. Pero el tercero… ¡ay, el tercero!

El tercero fue este artículo (que lo harán de pago probablemente el Jueves) sobre una iniciativa de alianza entre operadores ferroviarios europeos para promocionar los trenes. Y me alegro de lo que anuncian. Hace tiempo que pienso que es ridículo tanto avión para arriba y para abajo habiendo trenes que pueden circular a más de 200km/h. Evidentemente hay trayectos en los que el avión es preferible, o directamente la única opción, pero que haya todos los vuelos que hay entre Madrid y Barcelona me parece de chiste, la verdad. Un chiste casi macabro que sirve como muy buen reflejo del fracaso de una industria. ¿Por qué han fracasado los trenes?

Si comparamos el desarrollo e implantación del transporte ferroviario frente al transporte por carretera la diferencia es abismal. ¿Por qué? En mi opinión el problema viene del desarrollo histórico de las infraestructuras. Donde las carreteras se hicieron sobre caminos por los que todo el mundo tenía derecho de paso, las vías las tendieron empresas privadas que se reservaron su uso en exclusiva. Frente al acceso libre en las carreteras, las vías de tren tienen un acceso restringidísimo. En el caso de España, de hecho, hay un sólo operador – varias empresas, pero todas estatales, así que el Estado es el operador único. ¿Por qué?

Está claro que las vías de tren no tienen la flexibilidad de las carreteras: que no se puede adelantar, y que no hay la opción de “echarse al arcén”. Está claro que las vías tienen un límite de capacidad, pero hasta que se alcance ese límite, ¿por qué no permitir que otros trenes circulen?

Si te suena descabellada la idea de que cada uno eche su tren a la vía cuando y donde quiera, estoy de acuerdo. Pero una cosa es que sean necesarios unos controles y unos permisos (como en los aeropuertos, por ejemplo) y otra muy diferente que la única opción sea prohibirlo todo.

En España se habla alguna ver de hacer una privatización completa del sistema ferroviario. Yo no estoy de acuerdo porque creo que la infraestructura debe de seguir siendo de titularidad pública, igual que las carreteras y los aeropuertos. Pero no entiendo a qué esperan para desarrollar una normativa que abra el acceso a más operadores.

El artículo del Economist habla de empresas estatales y monopolios poniéndose de acuerdo para dar mejor servicio.  Algo es algo, y desde luego que hay mucho potencial de desarrollo en los trenes europeos, especialmente a medida que la red de alta velocidad se va ampliando y añadiendo nuevos destinos.  Ya solo falta que alguien le eche un poco de coraje al asunto y aplique a la red ferroviaria una regulación más parecida a la de las carreteras que ala de las farmacias o los estancos.

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